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1.-Fundación de JSE
Aunque
la condición social y laboral de la juventud a finales del siglo XIX abría
un extensísimo campo de actuación reivindicativo a los jóvenes proletarios
del momento, no sería ésta la motivación fundamental para la organización de
los jóvenes obreros. En efecto, las condiciones de trabajo de los
jóvenes-jornadas laborales que sobrepasaban las doce horas; situación
jurídica lamentable; ausencia casi absoluta de higiene y seguridad en
trabajos peligrosos nocivos, etc.; salarios de miseria muy por debajo de los
de los adultos -o su vehemente discriminación y marginación social
-analfabetismo, alcoholismo, bajísimo nivel cultural- no constituyeron el
punto de partida para plantear la necesidad de la organización autónoma de
la juventud obrera.
La piedra
angular de la organización de los jóvenes socialistas la constituiría el
antimilitarismo. La necesidad de organizarse para luchar contra el poder
militar surgió en los jóvenes a partir de una doble vertiente. Por un lado,
tendría decisiva influencia el auge impresionante del armamentismo en la
Europa de los imperialismos pugnantes por el control de los mercados. Esta
situación, que se agudiza en los primeros decenios del siglo XX, llevaría a
la conflagración mundial de 1914 a 1918, obligó a los jóvenes a dar la voz
de alerta dado que ellos serían los primeros afectados, como "carne de
cañón", en las luchas entre burguesías nacionales. Por otra parte, la cada
vez mayor utilización de los ejércitos para la reducción de huelgas o
conflictos laborales en general planteaba no sólo a los jóvenes, sino al
proletariado en su conjunto, la obligación de minar desde dentro los
ejércitos.
Pronto llegaría
a España el eco de la organización de los jóvenes socialistas a través de un
hombre que habría de jugar un papel clave en la creación de las Juventudes
Socialistas de España: Tomás Meabe. Desde su incorporación al socialismo
vasco -sin duda el más potente del país- procedente de las filas del
nacionalismo "aranista", Meabe fue una de las plumas socialistas que con
mayor dureza arremetió contra el militarismo español sintiendo en su carne
la represión estatal por tal motivo.
Convencido de
la importancia de la organización de la juventud socialista encontraría
Meabe una excelente oportunidad para hacer extensivas sus ideas. El ejemplo
de los jóvenes bilbaínos que se lanzaron con gran entusiasmo al trabajo,
participando ya en la campaña de los socialistas bilbaínos con motivo de las
elecciones municipales de octubre de 1903, sería inmediatamente seguido por
los jóvenes de otras localidades vascas y del resto del Estado.
2.-Congreso constituyente
Todo el campo
de actividad de los jóvenes socialistas exigía una coordinación dado
edesarrollo que las juventudes iban adquiriendo; se iniciaba un proyecto de
Federación que culminaría con la celebración en abril de 1906 del I Congreso
(constituyente) de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas de
España (FNJSE). En los balbuceos de las juventudes, en sus comienzos,
observamos algunas de las características que configuran la organización en
toda su primera etapa hasta alcanzar lo que podríamos considerar su madurez
organizativa.
La ausencia de
un auténtico programa de reivindicación juvenil, que será un mal endémico de
la organización hasta los años de la II República, sería el primer rasgo
definidor a señalar. El "programa" se circunscribe, como el de belgas y
franceses, a la lucha contra el militarismo (realmente dura y difícil en la
España de principios de siglo XX), que entre otros dejaría fuera de la
organización a Tomás Meabe, al tener muy pronto que emigrar al extranjero
por concentrarse contra él multitud de procesos incoados a causa de su pluma
antimilitarista y anticlerical, y a lo que podríamos denominar "moralización
de la vida de la juventud". Sobre la ética del "ascetismo antialcohólico,
anticlerical y antitaurino" habría que señalar que ésta tiene, además de una
carga moral, una carga revolucionaria que consiste en intentar organizar a
la juventud para la revolución socialista luchando contra los elementos que
la apartan de esa meta: "...hermoso caudal de energía que se pierde...
organicemos para la lucha a la mocedad socialista..." Sólo de forma marginal
se analizan cuestiones tan fundamentales como la situación laboral de los
jóvenes obreros, sus derechos políticos, la formación profesional, la
discriminación por edad, los jóvenes campesinos, los aprendices... Falta un
programa y probablemente también capacidad teórica para desarrollarlo; en
este sentido, la ausencia de Meabe puede considerarse fundamental. Aunque
los planteamientos del fundador son fruto de un complejo eclecticismo
político (socialismo utópico, radicalismo, marxismo, humanismo...) es
indudable su capacidad teórica y analítica.
3.-Nace
"Renovación"
En
febrero de 1907, aparecería por primera vez Renovación, como boletín de la
Federación de Juventudes Socialistas de carácter semestral. Por aquel
entonces la guerra de Marruecos se convertiría en el principal caballo de
batalla del Partido Socialista y, por supuesto de la Federación de
Juventudes Socialistas de España sobre todo si tenemos en cuenta el bagaje
de antimilitarismo con que surgieron.
4.-Lucha
contra la guerra
En su lucha
contra la guerra, las Juventudes se plantearon, dadas las características de
la sociedad española, como principal consigna el "o todos o ninguno" que El
Socialista abanderaría. Se trataba, como primer objetivo, de evitar su
participación en el conflicto gracias a la "redención a metálico". El
capitalismo español mostraba bien a las claras que los conflictos bélicos
sustentaban una pugna de intereses entre burguesías en la que los jóvenes
obreros eran el instrumento de defensa de tales intereses.
A pesar del escaso número de militantes y de la falta de medios de apoyo,
las Juventudes no sólo asumían iniciativas importantes como la campaña por
el servicio militar obligatorio, sino que comenzaban a desarrollar otras
actividades dentro del ámbito cultural y formativo que las habían de
caracterizar en su futuro.
El año 1910 fue de ferviente actividad política de las Juventudes contra la
guerra de Marruecos, lo que llevaría a multitud de jóvenes a dar con sus
huesos en las cárceles. Entre 1912 y 1914, las Juventudes Socialistas
batallaron contra la guerra de Marruecos y la ley de Jurisdicciones, crearon
grupos de salud y cultura, programaron excursiones, hicieron mítines,
participaron en la campaña de recogida de firmas contra la guerra
(1.000.000), iniciada por el PSOE y crecieron triplicando su militancia y se
extendieron a prácticamente todo el país.
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